Siguiendo instrucciones del Ministro de Seguridad y Protección Civil, Coronel Calixte Madjoulba, tres soldados fueron detenidos y encarcelados en la región de Kara, a 420 km de Lomé. Los soldados eran culpables de violencia gratuita contra un joven empresario.
Los hechos se remontan al 22 de mayo. Ayouguelé Kudjukabalo, joven director de empresa, recibió ese día la visita forzosa a su taller de tres individuos con uniforme militar. Con el espurio pretexto de que sospechaban que les había hecho fotos haciendo deporte esa misma mañana, los soldados le ordenaron que les entregara su ordenador portátil para registrarlo.
Al no salirse con la suya, arremetieron violentamente contra el joven, abusaron de él y lo llevaron por la fuerza a comisaría. A pesar de una minuciosa inspección de su teléfono móvil, no se pudo encontrar rastro alguno de las supuestas fotos. Víctima de este salvajismo gratuito, Kudjukabalo quedó en estado de shock, con el cuerpo magullado.
Indignada, la ONG Kozah Espoir denunció el incidente a las autoridades competentes. El ministro de Seguridad envió rápidamente una delegación para esclarecer el asunto y determinar quién era responsable de los actos de los que se acusaba a la policía.
Al término de la investigación, el coronel Madjoulba decidió entonces detener a los tres soldados culpables, asegurándose al mismo tiempo de que el joven empresario fuera indemnizado por los cuidados médicos y los daños sufridos. Según un reciente comunicado de prensa de Kozah Espoir, se trataba de una sanción ejemplar destinada a evitar que se repitieran comportamientos tan arbitrarios contra la población pacífica.
Fuente : loméactu